sábado, 17 de agosto de 2013

POEMAS - GUSTAVO ARMIJOS

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LA HUELLA DE NUESTROS CUERPOS


Va a partir el navío de la península ibérica, es tan sublime
la marcha a dos orillas que miramos flotar
un tumulto de adioses.
¿me ofrecería ir de pie y sobre el Atlántico
atribulado por las aflicciones del cuerpo?
Todavía queda en mi el perfume de tu humanidad expandida
                                                                       /por doquier
o nuestros troncos dejando una huella difusa
como fruto encantado cerca de una colina o un banco
                                                                       /de arena.
Dulcemente Ana calma tu vacilante coquetería
criatura alguna ha osado jugar con mis sentimientos.
Tus lagrimeantes ojos han permanecido enrojecidos
y clavados en el centro de la alcoba.
Infamante ha sido tu risa para fabricar tus seducciones
te has lanzado sobre mis pies con tus dedos llenos de anillos
tu frente es un páramo amplio y el cuello sin adornos
con una brisa amplia recibes sin inmutarte mi cálido afecto.
Al ingresar la tarde pretendes partir con tus bucles reciclados
por el tiempo que irriga nuestras flexibles vivencias
eres una joven y compartes estos momentos con hombre casado
que ha ingresado a la noche infernal sin coraza y escudo
he prolongado mi resistencia y mi exilio
no he germinado el odio por el contrario me siento alabado
pero me trastorno cuando recuerdo tu cara roja y dulce
aunque temo un día encontrar la muerte de improviso.
Si alguna vez inspiraste en mi la turbación y el olvido
añoro tu fortaleza de ser madre soltera en el fondo del
                                                                       /infortunio
o nuestros cuerpos envueltos en manto rojo con un tatuaje
impregnado hasta  el fin del universo.



 EMBARCÁNDOSE PARA EL DESTIERRO

Siempre recordaré aquella mañana cuando moraban los
                                                                                   /exiliados
con un grito lúgubre antes de marcharse
llevan pocas provisiones y se mostraban presurosos.
En el fondo de su infortunio anuncian encontrar alimento
en tierras lejanas que los cobijen.
Mejor es  alejarse de cadenas y prisiones
y acercarse a una brizna de placer.
Aunque se sienten ignorados tristes e impotentes
luchan por la subsistencia que los espera.
Su tristeza convoca a los afligidos por la madre tierra
aunque sus palabras no tengan eco y caigan
en el profundo sacrificio.
La soledad acompaña algunos estribillos interpretados
por mis amigos con débiles respuestas.
Ellos marchan al destierro lejos de su patria
cubierta de moho y capas de polvo provenientes del cielo.
Crispado por el espanto trato de ocultar mi nerviosismo
quiero auscultar su desesperanza y tribulaciones
por un claro de luna desnudando las tinieblas
que cubren la noche hasta el día de su muerte.
Jamás he imaginado la tristeza del destierro
la he vivido porque los poderosos creen que todos
son de su calaña brindando con un licor amargo.
Siempre recordaré  a los que marcharon al destierro
porque jamás morirán en mis versos
aunque los cubra el manto de la bella muerte.


EN LA NOCHE ESPACIAL


Cuando se encontró de cara frente al inmenso cosmos el
                 astronauta trato de cifrar el misterio del universo
y comprobó que solo era un pequeño ladrón del fuego que
propiciaba el sol ante el designio de la soledad.
Nostalgiaba con el retorno a casa y el temor que se desintegrara
la cápsula sin sentir siquiera el estruendo y luego la bola de
fuego descendiendo sobre la tierra a 20000 Km. por hora.
Y descendió sobre un cielo brumoso y lleno de sopor
y miró desolados predios los continentes como mapas
calcados de una constelación de vigilias.
Y pudo exclamar que la inmensidad tiene limite y añora lo
                                                                                   /mismo.
Seguramente piensa que está en los dominios del sueño
y camina descalzo en la faz de la tierra evocando soledades.
Sólo frente a la noche espacial en un universo desolado
con millones de seres bajo su cabeza
siente el deseo de mirar el cielo comprobando que el paraíso
                                                                                   /no existe.
Las estrellas están tan lejanas como si se les mirara desde
un desolado paraje de la tierra
y brillan sus pensamientos mezclados con agua azulina
el otoño desde el espacio tiene otro espectro.
O será que ni el mismo pensó mirar la tierra fuera de su
                                                                                   /órbita
desde la lejanía  más honda
ahora que ni la distancia importa tanto como volver

al lugar natal al mismo lugar de siempre en esta planeta.


LOS MITÓMANOS





Los mitómanos cruzan el barandal del puente
y embrutecen por el furor de bombardas y fuegos artificiales
están asidos a sus momentos de furor y la pasión es una
                                                                                   /hoguera
humeante a la deriva. (Gloriosa conjunción de almas
                                                                                   /gemelas)
El saurio que alguna vez habitó estos dominios
ha dejado su estela en homenaje del vigor que alumbraba.
Quisiera habitar las profundidades del infierno
para bailar como un mitómano lleno de anfetaminas y
                                                                             /ansiolíticos.
Prudencia para las quimeras del banquete llena de verdades.
Estoy convencido que la sensación de angustias viene del
                                                                                   /continente
contiguo para los profanadores de tumbas.
Los mitómanos están interpretando una romanza
bajo el sol de Paracas  donde no brota ni un cactus
el viento penetra por los ojos de los turistas polvo que se hace
añicos en las luces de las embarcaciones que en una noche
cualquiera se hacen a la mar que es el vivir.
Ulula el tiempo a lo lejos una aroma tenue a la brisa
sin tocarnos pasa volando rumbo a lo desconocido.
Yo parado mirando a los mitómanos que ordenan ramos
                                                                                   /de flores
alejan cualquier tentación para partir al desfiladero de sus
                                                                                   /vidas
tratando de recomenzar una vida llena de espanto y
                                                                                   /mentiras.
























UNA ESCENA DE CAZA





Y así fue como te conocí perdida en medio de los cañaverales
era tiempo de cosecha y pude pescarte desnuda sobre
una estera rota y raída por el tiempo de la sequía.
Pero fue fácil escogerte entre tanta hembrita caliente
comiendo un rico seco de pato con yucas blanquísimas.
Ahora comprendo porque el río de tu vida cruza con
                                                                                   /facilidad
sobre tu clítoris tan húmedo y mojado como una granadilla
                                                                                   /abierta.
Ya nada nos detiene cuando jadeas sin calzado sobre el petate
como gata maullando en pleno apareamiento.
Seré capaz de reconocerte perdida alguna vez entre los
                                                                                   /matorrales
de otra ciudad que no sea la tuya.
Por eso cada vez que puedo salgo a buscarte entre las
                                                                                /plantaciones
para demostrarte que eres la única que gime con el corazón
                                                                                   /abierto.
Yo sé que no inventas el paisaje sonriendo y haciendo volar
un avioncito de papel lejos de mi mujercita ecologista.
Ya no son años de guerra se ha pacificado el país
para deleite de aedos y aedas en medio del invierno cruel de
                                                                                   / Lima.

Jamás imaginé que una multitud observará el instante
en que hacíamos el amor y bajo tu calzoncito color naranja
hablas, sonríes y te conviertes en una sombra inmensa
en una araña pegada a mi camisa contrariada por la estatura
de mi vida tan llena de intemperie como hombre
que pisa y pisa y lame tu clítoris escarlata para la fiesta de la
            / dicha.

Ambato, septiembre 1977 – Cartavio, 1987


















 

CANTO DE SILLAR


 A José Ruiz Rozas




Festejo los night club que me han acogido en las diferentes
ciudades en las que estuve mirando a los travestís
doncellas soñolientas que buscan una vida excepcional.
Canto a una ciudad AREQUIPA que me gusta por el sillar
por sus mujeres y su acento serrano
sobre el halcón de piedra y granito.
AREQUIPA es una ciudad inigualable no por su
                                                                       /mansedumbre,
sino mas bien por las batallas y guerras que ha ganado en el
                                                                                   / tiempo.
El mirador debe estar bien dispuesto para observar
la ciudad de las catástrofes y terremotos
una forma de morir y revivir constantemente.
Canto a la música sincopada sobre todo al Carnaval de
                                                                       /Arequipa
que no tiene mar solo el lago de Tingo en cuyas aguas
fluye una roca con la presencia de un figura opaca.
No sé si en tiempos difíciles se le puede cantar
a grandes ciudades que mantienen su corte señorial
para nuestro deleite tan coruscante y agridulce.
Nada de lo que tiene esta bella ciudad puede compararse
con el murmullo de la nevada o esas lluvias llenas de
                                                                       /tormento.
Canto al suicidio y esta bien que el sufrimiento
sea mecanismo de defensa para los irresolutos.
Canto por escribir este poema como la memoria de las
                                                                       /rebeliones
que la hicieron la capital moral del país.
Canto a su Plaza Mayor testigo presencial de los más fieros
combates para premiar su idiosincrasia chauvinista.
Que decir siempre de las metáforas creadas por sus poetas
con sus manos puestas sobre los candiles y fogones.
Canto y cantaré siempre a una ciudad tan blanca
como su corazón lleno de tibieza.

Arequipa, 02 de marzo del 2001


CIUDAD LLENA DE MONGOLOIDES





Ahora comprendo porque mi padre ama tanto la vida
y la muerte es una ciudad llena de espejos.
Por eso cuando camino trato de ser solemne
e intento ser amable con mi viejo al cual le debo
haber aprendido a jugar naipes hasta el cansancio.

Cada uno tiene un destino parecido a un viejo cementerio
visitado por gavilanes, alacranes, ratas y penitentes
llenos de congoja en plan de visita a sus deudos.

Jamás he tenido predilección por los cementerios
ni por los hospitales aunque para ello haya tenido que negar
enfermedades tan crueles como la diabetes mellitus.
Por eso visito las cantinas y mi autodestrucción
no tiene nombre y orino en lugares públicos
para demostrar que los poetas somos el despelote
cuando nos encarachamos por algún motivo
y nos cagamos en los académicos que solo buscan
                                                                       /distinciones
para el momento porque para ellos no esta hecha la posteridad.
Estoy hablando de las tribulaciones de un sudaca
que tiene que fajarse para poder subsistir
para tener un sustento y visitar los chongos de vez en cuando.

Les ofrezco mi inigualable tristeza
que paseo de vez en cuando por cantinas y burdeles de mala                                                                                             /muerte
o visito el Callao, Chimbote, Ilo puertos
que han ocupado parte de mi vida  en este valle de mortales.
Garabateo en las paredes del parque Jhon Lennon algunos
                                                                                   /graffitis
palabras obscenas que escandalizarían al mas cruel de los
                                                                                   /gorriones
como puñales clavados en el pecho
o como lagartijas ingresando a sus nidos en los arenales.


















 

EN ESTE VALLE DE LAGRIMAS & ALEGRIAS

PASAJERAS





Todavía tengo impregnada en mi retina la primera vez
                                                                                   /que te vi
eran los primeros años del sesenta y recién empezabas
a reír a carcajadas como una meretriz en medio de una
                                                                                   /noche
de infernal juerga acompañando a parroquianos soledosos.
Y me pregunté que haría en la vida apartándote de mi
                                                                                   /presencia
hasta aquel momento no sabía que eras una madre soltera
y que a los catorce años habías alumbrado por primera vez.

Solo supe de tu lápiz labial color naranja con el cual pintabas
tus labios una vez que habías hecho el acto sexual de manera
                                                                                   /furtiva
con circunstancias a la cual ni siquiera sabias descifrar
                        /su nombre.

Tanta desolación formando un remolino en tu cerebro
tus pies con tacones altos y tu belleza indiscutible.
Fuiste el refugio de aquellos solitarios que no tienen mujer
merienda o hijos que los aguarden en la noche serena y
                                                                                   /tranquila.

Y amé tus ojos de medusa o sirena encantada saliendo de
                                                                                   /Huacachina.
Fuiste parte de los aborrecidos que habitan los bajos fondos
                                                                       /del Callao
o acaso el rocío impregnado en este valle de lagrimas.
Éramos solamente tu y yo en ese cuarto con olores extraños
con luces lejanas que me abrigan y con la ternura extraviada
esas oraciones nuestras y las imágenes de los santos atrás de
                                                                       /la puerta.

Soy de aquellos a quien la vida les mostró una ruta pedregosa
pero me extraviaba en los laberintosos parajes del burdel
con luces de todos los colores y que iluminan tu cara como una
canasta de manzanas rojísimas de intensidad.
Fuiste el fuego incandescente en la cantata de todas las
                                                                                   /mujeres
que venden su cuerpo pero nunca te compré nada solamente
                                                                                   /aquel
camino que me enseñaste de una manera magistral con tu
                                                                       /silla voladora.

Las luces se prenden y son de distintos colores, lecho de
                                                                                   /cerezo
donde bebí de tus pechos extraños jugos que colmaban mi
                                                                                   /vida.
Hasta que llegó noviembre de 1996 y los diarios chicha
                                                                                   /anunciaron
en sus paginas policiales que intentaste matar a tu amante.
Pensé morir y creí haber mordido el anzuelo peor que nunca                                                                                  /dijiste nada.
Y así palpe tu extraña desnudez y recorrí todo tu cuerpo
hasta había caído en el fondo del pozo del placer.

Trepaba el mismo monte, cruzaba el mismo semáforo y
                                                                                   /siempre
llegaba a ti para leer las luces con el letrero BELLA
que no era tu verdadero nombre y sabiéndote bella tampoco
mis labios pronunciaron aquella palabra descompuesta en mi
                                                                                   /mente.
No sabía si hasta te desgarraba el alma cuando te observaba
pactando un precio para unos cuantos minutos en que tu
                                                                                   /cuerpo
se convertía en un producto de uso público
y moría de miedo cuando salía de aquel cuarto de prostíbulo.
Y teníamos nuestras conciencias, la tuya de tener una hija
y luego la violación arrancada de una sombra del alba.
Pero el crepúsculo horrendo fue verte en una prisión
cerca del mar y pensando que te espiaba burlando de esta
                                                                                   /forma
tu silencio sepulcral porque nunca pude arrancarte una sola
                                                                                   /frase
sino compartir un lecho de mujer indultada por la vida
y que sigue trabajando en el oficio mas antiguo del mundo.
Y tu sigues gritando una inocencia que es solo tuya
masturbándome y bebiendo de tus pechos aquella sustancia
que alimenta y da vida al destierro de los poetas.
Para mi siempre fuiste el querubín que paseaba por los hornos
terribles de un burdel maldito donde has pasado parte de tu
                                                                                               /vida
y yo completamente solo hasta el cansancio de no saberte mía.




























PAIS LATINOAMERICANO/ EXPERIENCIA
CON LOBOS




A veces nos decepcionamos de manera alarmante para las
cosas mas insignificantes en medio del desierto
y buscamos la horrenda oscuridad para nuestras vidas
a regañadientes intentamos cruzar sobre la niebla.
Un estúpido incendio estalla ante nuestros pies
y recordamos un vago concierto tocado por una mísera sinfónica.
Estoy hablando de mi país y de una existencia llena de colores.
Ya no es necesario describirlo solo basta mirar el suelo
lleno de escoriaciones como un cráter lunar.
Es un polvorín el que nos acompaña como un puñal
                                                                                   /incrustado
en carne putrefacta que paulatinamente se vuelve polvo.
A que dioses podríamos invocar para salir del hoyo
ante quien podríamos presentar una acción de amparo.

Si para reír ni siquiera tenemos los parques
para morir los cementerios tiene también una escala
                                                                                   /inigualable
frente a los palacios que han creado los poderosos.
Ya no existen rezagos de una sociedad opulenta
pero los señores feudales disfrutan en los lupanares.
No podemos apelar a una barata filosofía
aunque tengamos que fajarnos todos los días de infortunio.
Podemos preciarnos de ser una sociedad que apoya al ogro
                                                                       / del planeta
a mitad del día agobiados por una naturaleza muerta.
Este es mi nación cuya identidad se ha ido perdiendo
en los años maravillosos de una música que no tiene nada
de nueva ola que buscó sembrar el amor entre adolescentes
pensantes de una nuevo verbo como óvolo asqueroso de
                                                                       /millonario.
Pensamos que la libertad es una mensajera de violenta paz
en los caminos donde el crimen es festín de cada día.
Y todos los perros del caserón buscan la carroña de la
                                                                       /purificación.
Están empacado algunos vecinos que no aguantan la palabra
                                                                       /sobrevivir.
El celular sonando para anunciar que la lucha ha empezado.
El celular sonando a las dos de la mañana.
El celular sonando.
El celular diciéndonos con voz entrecortada un poema de
Alcides Spelucín tan inmortal como sus propias palabras,
consagrando a las sagradas castálidas.

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