domingo, 8 de agosto de 2010

Poemas de Isaac Díaz Cóndor

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1
Metamorfosis.
Metamorfosis
de las sombras
y de las ásperas saetas
que están coaguladas
sobre diacríticos marcos enlutados.

Marcos infernales
de la logarítmica ventana.
Informal tragaluz
de la esperanza...

Llegaron las horas
del diacústico invierno.
Acompasando
cromos y virtudes
vinieron las hojas del rosal,
aquellas hojas
del peciolo seco
y de la amarga sangre,
infrangible al sentimiento.

Láminas
otoñales,
simplemente láminas.
Plumas lobuladas,
amarillentos pergaminos
esparcidos
sobre la tierra
y el alma.

2

Fecunda el silencio
en los prismáticos saciados
en la oscuridad.

Inseminación en el dedal
por la artificial bofetada
del guante de hierro.
Maldito golpe sobre los emplastos
de los días y de las sombras,
sobre los pegotes y los cuadernos;
caminos de espinas y arrayanes.

Substancias volátiles.
Vertiente del sudario
desparramado en los pedregales.

En el jardín de la fantasía,
enlutados por la sombra del otoño
los claveles bañados en aceite
nacen llenos de sal y en cáustico grito,
grito celular y pilórico.
Emergen del sudor y de las bloqueadas
/ avenidas,
emergen con el rencor en los labios
consumiendo afiches callejeros
y en la distancia se bifurcan
los relojes y las calles,
y el tiempo fue cubierto
por los esternones del silencio.

Haz del calcio pulverizado,
muchas veces la sombra fenece
en ritos comerciales de la gelatinosa
/ tierra,
tierra muerta, desnaturalizada esencia
de los relojes que acaban por el viento
/ de los años.

Fecunda el silencio

1

Golpe
seco y fuerte...

Refracción solar
cíclica evolución
de la hidrocefálica manzana.

Manzana desnutrida
satíricamente degluida
por carbuncosas
fauces cibernéticas.

II

Golpe
fuerte y seco...

Refracción lunar
cíclica evolución
del leucocito longicórneo,
cápsula matinal.

Obsceno capullo,
estambrado
por artístico plumaje
de sepulcral alabanza.

III

Seco
golpe y fuerte

Voraz
remate
sobre la blanda roca
de la carne esterilizada.

IV

Fuerte
y seco golpe...

Arquitectónico
engranaje
de la hierática
miga gasificada.

Cúmulos extraídos
por conductos
del vapor inesperado.

V

Fuerte
golpe y seco

Pudibundo altercado
entre estaciones y el nacer
por esquemas radioactivos
de los marchitados girasoles.

VI

Seco
y fuerte golpe...

Descomunal
puntazo
sobre
la tierra
dura
del tumor
concentrado
de los gatos
partirizados.

3

Ley de leyes...
En el séptimo día
del amargo mandamiento
soñamos en la velocidad
de los tranvías.

Remusgo
suspendido
en el verano.

A veces nos pasamos prendidos
en los reglones del sagrado fuego;
son los días de otoño en el colegio, ahora, semanalmente transmigramos
y sucumbimos bajo los dígitos
de las inflamables computadoras.

Ley de leyes...

Cantos del mediodía.
Impotencia de
de los sonidos.
Ansarinos coros
que provienen
de los lagos diafragmáticos.

4

Metamorfosis de los silencios
y de la sombra blanca... el destino.

El espumoso algodón de la hoguera celestial
cubre con su manto a la desolada espineta,
clavicordio de olfateado cigarro y castrado
/ tintero.

Destino, silenciosa metamorfosis
de la blanca sombra... los caminos.

En los muelles pulmonares
el fracasado sudor nace de la tierra
comiendo gusanos, llenos de zapatos
y emparedados de agujeros con mudos suspiros.

Las cenizas de los tabacos no cambiarán
el ceniciento color en los bares
donde se fermenta con añejas algas
los desbordantes caminos de los garabatos.

Lanzamos unas cuantas piedras
al esófago de las sombras y hallamos
pendulando las monedas, difunta herencia
derramada por los gladiadores paganos
que inocentes se ocultaron bajo el signo de la cruz
y el seno del perdón y la espada.

Amarga sombra, apendulado destino,
metamorfosis de los caminos... la sombra.
Después de la resaca el cansado lamparín
vierte números de las prohibidas estaciones
sobre la biblioteca de las fugaces marionetas.
Blancas marionetas, estación de las sombras
fantasma de la época, espectro del silencio.

Metamorfosis de la sombra,
la sombra tiene muchos matices
dentro de su alma blanca.

Llegó la sombra llena de camaleones
legándonos un desteñido pergamino
para poder cubrir la veloz aleta del mediodía.

Agrio espinazo, camaleón de las sombras.
donde los versos preguntaban al pie del cadalso,
¿Cuándo llegarán las gotas del rocío... ?
La pregunta fue obtusa de sordos latidos
en el valle de los semáforos.
Tricórnea mutación de los huesos
en el velero, en el otoño y en el bar.
Metamorfosis de la pregunta,
opacas respuestas llenos de vacíos
en el alquilado vientre de neutros matices, el silencio.
... las sombras, sigue siendo la misma resecada sombra.

Las sirenas del bar asentaron las respuestas
del mediodía, respuestas quiméricas y bulliciosas
de sediento velo, tallado en la oreja del gato relojero.
Trifurcación celular de agotado movimiento.
Al compás del tiempo sólo tenemos
escrito en nuestros cuadernos
que el mediodía es incoloro y silencioso
por el color de las sombras,
derretida sonrisa de payaso, la esperanza.
Es la hora de escribir desde las ventanas
la forzada cosecha de las nuevas historias.
Trinidad ondulante de las neos monedas,
metamorfosis de las sombras y de las maldiciones.

El mediodía
es incoloro
y silencioso

Siempre arde, además, sobra demasiado
en las polvorientas mesas del valle de los semáforos.
Soluble divinidad cubierta por las gotas del rocío
y nos quedamos con las plumas marchitadas por el viento
interpretando el cantar en la estufa del humeante bar
donde las lenguas de judas deshojaba margaritas
y en sus mansas aguas flotaban olfateados cigarros,
dejándose escuchar en la lentitud del tiempo
el epinicio fúnebre de la desgastada
/abundancia.

Epinicio de la abundancia.
soluble divinidad lleno de fantasías...
El mediodía es incoloro
y siempre arde
en el valle de las esteras.

Arde y quema:
I

Dolorosamente
en el rojo glaciar
de un ayuno
inesperado,
navideño y forzado.

I I

Extrañamente
en los vitalismos
polvorientos,
parchados
y apacibles.

I I I

Ritual alabanza
de mitos y oscuridades
en la arcilla y trigales.

I V

Demasiadamente,
arde y quema
en las hojalatas del olvido;
metamorfosis de negro plumaje,
lluvia silenciosa de las sombras.

5

Metamorfosis de las sombras
y de los árboles consumidos,
la hora del café
Fantasía forestal e injuriosa.
Inconcluso sauce de adoquín
recobra el enredado color
de tu amarillento plumaje,
y la fuerza
de tu despulpada madera.
Profético
y fecundo
sueno
Llegarán los colores
llenos de futuras lluvias
y con ellas volverán a nacer
bajo el signo del fuego
las marchitadas flores
y las hojas secas.
Oleaginoso renacer
en el lago diafragmático
tus hojas que cruzaron
las oscuras aguas
sembraron bajo la lluvia
todos los sueños
en infinitos poemas,
llegó la cosecha de los ríos,
dimensionales ríos
para el oscuro camino
de la fecunda simiente.
Y en las avenidas se escribirá
la nueva poesía,
informal tragaluz
de la esperanza.

6

Metamorfosis
de los colores.
La sombra tiene
infinidad de matices,
sólo una es su blanca ojera
y blanca sonrisa, la muerte.

7

Camaleón de las sombras.
El fantasmal suspiro
del herraje solar
está lejos de los prismas
y de los relojes.
La difusa luz
de la luna con herraje
no llega a besar
la desvanecida imagen
de la espiga blanca,
que se esfuma
entre la escamosa
y extensa sombra
del murciélago de hierro.

8

Metamorfosis de la blanca sombra
en la estación venidera...

El espectro solar
ha quedado temblando de frío
al pie del cadalso con las heridas encadenadas al raciocinio.
En el eclipse lunar
se congelan las campanas
por el tren de las sombras.
eclipse de medianoche
escarchado silencio
espantada oración del vacío

Metamorfosis de las sombras
en un invierno de moteados cafés.

Invierno, ceguera disfrazada con raídas
/membranas
y cubiertas por alucinaciones de los
/espantajos
del carrusel periodístico
en la hora de naufragar en los viñedos hasta congelarlos en diminutas encuestas del sino.

Invierno, encerrado fuego
de los incinerados templos
incinerados bajo el plumaje de los copos en el renacer de las gaviotas y las libertades.
Empeñado paraguas en las letrinas y el
/ hierro.
En el acantilado están las azucenas
con el vientre destrozado por la inmunda
/cáscara
del miserable sabor del dinero.

Metamorfosis del invierno
y de las flores muertas,
muertas al pie del arco de la fantasía.
Y son nuestras sombras que se alejan del
/nacimiento,
mutando sus alas,'los deseos y los viajes
/hacia la... Nada.

9
Metamorfosis de las sombras
en un tiempo de segar los sueños
bajo el código de la locura...

A medianoche llegan las sombras
con el sueño encadenado
a las aspas de los viejos molinos.
Luego de cenar vísceras de pescado
salen a cazar a los gusanos de luz
y entre risas y cantos los atan de pies y
/manos
impidiéndoles volar hacia los matices
/del arcoiris.

Sueños de prisma,
ensueños de colores,
sueño encantado,
cantar soñando
en la hora
de los gatos relojeros.

Cantar relojero
de la ostra que sueña hora tras hora
al compás de las flautas mágicas de los
/duendes.
Soñar bajo el negro velo de los fuegos que circundaron al silencio
enlutando al luminoso barco de papel que navegaba en mi mesa, puerto de
/ escándalo,
y el ancla sangraba en los inmortales ojos
de los grillos que ardían en la mecha
/del lamparín,
se chamuscaban vertiendo ahogados
/latidos de oscuridad.
Y la canción de los sacrificios placenteros
se pasó de semana en semana y de
/flor en flor
picando y tejiendo la fantasía y la
/ sombra de los sueños
como la estatua, el bronce del negociado
/hielo.

10

Los humeantes dibujos
descomulgados por la desnuda sombra se humedecen por el calor
de los sueños.

Después de las inmolaciones,
nacen las sombras,
engullendo luciérnagas y grillos...

Del espíritu del mar
nace el silencio
lleno de falsía y confusiones;
en las espumas de sus aguas
quedaban los solitarios embriones,
y los que emergieron del ramaje torcido se diseminaron, asustados
entre barrotes de los blancos parrales, frutos del huerto prohibido,
fugaces sombras de los días
fermentada miel en los tiernos picos.

Después de las lluvias silenciosas
los embriones del huerto prohibido
se quedaron desplumados,
abatidos llenos de amarguras
preguntando al espíritu del mar
¿Por qué tenemos que llevar
el prisma de neutros colores?

Y está naciendo en las viejas cosechas
la fauce cibernética
de la nueva larva del apocalíptico
/vampiro.
Metamorfosis de la privación.

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